Cultura España

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lunes 15 de agosto de 2011

El día que tu naciste

Fuimos tu padre y yo, tu madre aún en el hospital, al registro civil de Sevilla, había 4 colas, la más larga la de tu apellido. Un señor grueso y sudoroso, a pesar de ser otoño, con un botijo al lado, escribiendo a mano en el enorme libro, con letra gótica. Cuando faltaban sólo tres personas, lo sustituyó un muchacho joven, entonces supimos porqué tardaba tanto en registrar y porqué sudaba en el frío otoño, estaba cobrando a las familias 25 pesetas, 5 duros, y el joven dijo que era gratis, se armó un gran revuelo.
También estuve contigo en tu bautizo, no fui tu madrina pero la abuela no quiso o no pudo ir y yo te llevé en la iglesia. Fui a cuidarte cuando nació tu hermana, dejé mi vida aquí y me marché a Granada.
Fui a verte cuando te rompiste una pierna siendo aún un bebé, te compré tu primera muñeca de trapo, con las tripas pintadas en la barriga.Tu comunión, tu quemadura, aquella mala caída en un rosal en el año de la mala suerte.Tus premios en los estudios...Tu graduación.

¡Dios bendiga este hipócrita olvido!

5 comentarios:

www.artesanodefotos.com dijo...

Es triste, pero en no pocas ocasiones eso es lo que se recibe al compartir tu vida con alguien: nada o casi nada.
Besos

pitufina dijo...

No se espera nunca nada a cambio con los niños,pero si alguien olvida quién es y de donde viene está hipotecando gravemente su futuro. ¿No crees?

Anónimo dijo...

Esas cosas se disipan en el aire.

pitufina dijo...

Nosotros también nos disiparemos, yo creo que ya he empezado

pitufina dijo...

Pero no en el aire, en el agua mas bien, creo que soy ya una disolución salina.