viernes, 27 de febrero de 2015

La reina de la noche.

Al fondo del salón lleno de ausencia
recostada en la columna saliente
latente, elegante en su cadencia
la reina de la noche espera silente

Duerme en sus cuerdas tanta melodía
atesora en su mástil tal pasión
aguarda al crepúsculo, fin del día,
cuanto puede contener su diapasón.

Se hace la luz, los focos estridentes
nos avisan que ya llega la hora
barullo, algarabía, todo pendiente,
la multitud inquieta se acomoda,

Sube sin prisa alguna al lado de ella,
la toma por el asta, pulsa el traste
aprieta sus clavijas, coloca la cejilla
nos desgarra el alma de puro arte.

La reina de la noche
¡Ay! La guitarra
el sentir nos amarra.                                           Mª Teresa cobos Urbano (derechos reservados)

domingo, 1 de febrero de 2015

Las poderosas bacterias de Noemí


Del mismo modo que usted, yo o mi vecina cuidamos nuestras plantas, con más amor, si cabe, cuida Noemí a sus bacterias.
Todos los días ella las cuida, riega, alimenta y las protege del frío o del calor extremo.
Las colecciona, las intercambia con sus colegas y las bautiza con un nombre nuevo cuando no están repetidas.
Las bacterias aunque pequeñas, son seres VIVOS de VITAL importancia, valga la redundancia, porque en ellas se encuentran las respuestas sobre el origen de la misma en nuestro planeta.
-¿A lomos de un cometa?
-No lo sé, pero es muy probable.
En medicina, en veterinaria, en farmacología, en agricultura y en un largo etcétera de materias es muy importante el conocimiento de estas criaturas, cómo crecen, en qué medio se reproducen, cómo alterarles su material genético para hacerlas más débiles o más poderosas ante otros organismos vivos, como animales, plantas o seres humanos.
Eso es lo que hace Noemí, esta joven bacterióloga investigadora que con su trabajo laborioso y constante, no siempre bien pagado, nos ayuda a protegernos de las poderosas BACTERIAS.
Agradezcamos a estos jóvenes investigadores su labor en pro de la Ciencia, apoyemos su trabajo y evitemos que tengan que marchar fuera a buscar un futuro mejor. Nuestro país no se lo puede permitir.
Pues si, gracias Noemí por cuidar las bacterias del mismo modo que usted, yo o mi vecina cuidamos nuestras plantas, con más amor, si cabe...