jueves, 7 de marzo de 2013
jueves, 28 de febrero de 2013
Sombras
Oigo un rumor de voces en mi mente
acuden sin cesar los recuerdos
tristes y alegres
en horas cumbres
en la plenitud de la noche
No hay luz en el exterior
ellos alumbran como estrellas
pues son estrellas
en el inmenso universo de los sueños
Los sentidos se agudizan
la sensibilidad aumenta y
toco lo que toqué
vuelvo a ver lo que vi
huelo lo que ya olí
saboreo lo que en mi boca algún gusto dejó
como el tiempo no existe en mi interior
puedo teneros conmigo a todos vosotros
fantasmas ya a base de ausencias
y tiemblo
y me estremezco, como antes,
ante una mirada o un roce vuestro
o una palabra
o el gusto ahora amargo
de un antiguo beso
vuelvo a enamorarme
y olvidaros luego
mezclo vuestras caras
cambio vuestros cuerpos
y vuestras ideas
y vuestros deseos
os moldeo a mi forma
y os destruyo luego
y todo ese juego
solo lo realizo
cuando todos duermen
porque yo no duermo
me quedo en silencio
soñando el pasado...
Soñando recuerdos.
María Teresa Cobos Urbano. "Imposible Domingo"Málaga 12-1-78.Copyright.
Guiño
Esta noche necesito un beso,
un guiño travieso, para superar
una ausencia que ya dura un siglo
un olvido que puede matar.
Tu te fuiste buscando una estrella
quizás la más bella
para comparar
si este sueño perdura en el tiempo
si vale la pena seguir más allá.
Te perdiste, nunca regresaste
no sé si encontraste
tu estrella fugaz
Yo aún te espero
aturdida en la noche
soñando un remedio
a mi soledad.
Esta noche necesito un beso
un guiño travieso
pues no puedo más. María Teresa Cobos. Poemario Imposible domingo. ed Pepeco.
un guiño travieso, para superar
una ausencia que ya dura un siglo
un olvido que puede matar.
Tu te fuiste buscando una estrella
quizás la más bella
para comparar
si este sueño perdura en el tiempo
si vale la pena seguir más allá.
Te perdiste, nunca regresaste
no sé si encontraste
tu estrella fugaz
Yo aún te espero
aturdida en la noche
soñando un remedio
a mi soledad.
Esta noche necesito un beso
un guiño travieso
pues no puedo más. María Teresa Cobos. Poemario Imposible domingo. ed Pepeco.
sábado, 23 de febrero de 2013
lunes, 18 de febrero de 2013
Emociones tóxicas
Los celos, la ira, la envidia, el miedo,etc... Son emociones que debemos controlar si queremos desarrollar nuestra inteligencia emocional.
Son emociones tóxicas, productos peligrosos que nos envenena la mente impidiendonos la entrada de las emociones positivas cómo la alegría, la esperanza, el amor, la
solidaridad que nos hacen crecer
sanos.
El proceso para limpiar estas toxinas, según la REEP:
1º.Reconocer al mensajero: persona o circunstancia que nos pone a prueba, que no es la realidad, solo refleja un recuerdo no integrado. Agradecerle el servicio que nos hace y dejarle seguir su camino. 2º. Captar el mensaje. Encontrar el nombre de la sensación que ha desencadenado dentro de nosotros, envidia, ira, vergüenza...
3º. Sentirlo físicamente. 4º.Frenarlo y liberarlo con la respiración. Y por último 5º. Dejarlo pasar, porque no tiene nada que ver con nuestra vida adulta actual.
Cerramos los ojos y consolamos a nuestro niño interior.
¿Lo intentamos?
Son emociones tóxicas, productos peligrosos que nos envenena la mente impidiendonos la entrada de las emociones positivas cómo la alegría, la esperanza, el amor, la
solidaridad que nos hacen crecer
sanos.
El proceso para limpiar estas toxinas, según la REEP:
1º.Reconocer al mensajero: persona o circunstancia que nos pone a prueba, que no es la realidad, solo refleja un recuerdo no integrado. Agradecerle el servicio que nos hace y dejarle seguir su camino. 2º. Captar el mensaje. Encontrar el nombre de la sensación que ha desencadenado dentro de nosotros, envidia, ira, vergüenza...
3º. Sentirlo físicamente. 4º.Frenarlo y liberarlo con la respiración. Y por último 5º. Dejarlo pasar, porque no tiene nada que ver con nuestra vida adulta actual.
Cerramos los ojos y consolamos a nuestro niño interior.
¿Lo intentamos?
miércoles, 30 de enero de 2013
sábado, 26 de enero de 2013
Lo que esconde la Belleza
Le llamó la atención su porte, su esbelta silueta, la elegancia de sus suaves movimientos.
Nunca antes había visto nada igual.
No es de por aquí, pensó, será de un país lejano, de otro continente.
Tan agradable y armoniosa era su presencia que casi permanecía invisible a sus ojos.
Fue en el invierno, ya empezado, cuando le llamó la atención. Lo observó desnudándose ante su mirada, cada vez más bello, recubierto sólo por sus blanquecinos frutos.
Preguntó a la gente del lugar el nombre de aquella maravilla.
Nadie sabía más que su belleza, no conocían su nombre, tampoco sabían cuánto tiempo llevaba allí, ni quién decidió plantarlo, ni porqué, si era un elegante regalo a una amada, o a una temida esposa.
Conocían, eso si, que en primavera sus ramas florecían de azul y que en el calor del estío su espeso follaje proporcionaba exquisita sombra.
Tampoco sabían que su fruto extraño, ramilletes de bayas blancas, que reverberaban al sol de la fría estación,
eran puro ¡Veneno!.
Nunca antes había visto nada igual.
No es de por aquí, pensó, será de un país lejano, de otro continente.
Tan agradable y armoniosa era su presencia que casi permanecía invisible a sus ojos.
Fue en el invierno, ya empezado, cuando le llamó la atención. Lo observó desnudándose ante su mirada, cada vez más bello, recubierto sólo por sus blanquecinos frutos.
Preguntó a la gente del lugar el nombre de aquella maravilla.
Nadie sabía más que su belleza, no conocían su nombre, tampoco sabían cuánto tiempo llevaba allí, ni quién decidió plantarlo, ni porqué, si era un elegante regalo a una amada, o a una temida esposa.
Conocían, eso si, que en primavera sus ramas florecían de azul y que en el calor del estío su espeso follaje proporcionaba exquisita sombra.
Tampoco sabían que su fruto extraño, ramilletes de bayas blancas, que reverberaban al sol de la fría estación,
eran puro ¡Veneno!.
sábado, 5 de enero de 2013
El patio de Maenia.
-Uno, dos, tres...
Una voz infantil contaba de cara a la gran palmera con los ojos cerrados y apretados.
-99 y 100...
Se dio la vuelta, adaptándose a la luz, abrió los ojos, se los tuvo que apretar de nuevo con las manos, la luz del mediodía era tan fuerte,
a pesar de la umbría, a pesar del invierno.
Arriba, en la galería cuadriculada, en el poyete de la blanca ventana, vio a la Tata, que le señaló el pasillo de entrada al patio exterior.
-¡Salva por Bea!,
-¡te he visto!
y rápidamente giró en carrera hacia la gran palmera central. Bea la seguía, pero era imposible adelantarla.
-¡Salid todos!
Al mirar hacia arriba, en el patio de fuera, que conducía al huerto, vi un pájaro enorme volando bajo,
-¡mirad! ¡allí!
Nadie vio nada, a mis 4 años no tenía mucho crédito, pero yo la vi y Mariángeles también, una enorme cigüeña con algo en su pico. Nunca que se sepa se vio una cigüeña en Nerja.
Salimos corriendo calle Pintada abajo hasta la plazoleta. Era un 26 de Diciembre.
-Mi prima Ana había nacido.
Una voz infantil contaba de cara a la gran palmera con los ojos cerrados y apretados.
-99 y 100...
Se dio la vuelta, adaptándose a la luz, abrió los ojos, se los tuvo que apretar de nuevo con las manos, la luz del mediodía era tan fuerte,
a pesar de la umbría, a pesar del invierno.
Arriba, en la galería cuadriculada, en el poyete de la blanca ventana, vio a la Tata, que le señaló el pasillo de entrada al patio exterior.
-¡Salva por Bea!,
-¡te he visto!
y rápidamente giró en carrera hacia la gran palmera central. Bea la seguía, pero era imposible adelantarla.
-¡Salid todos!
Al mirar hacia arriba, en el patio de fuera, que conducía al huerto, vi un pájaro enorme volando bajo,
-¡mirad! ¡allí!
Nadie vio nada, a mis 4 años no tenía mucho crédito, pero yo la vi y Mariángeles también, una enorme cigüeña con algo en su pico. Nunca que se sepa se vio una cigüeña en Nerja.
Salimos corriendo calle Pintada abajo hasta la plazoleta. Era un 26 de Diciembre.
-Mi prima Ana había nacido.
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